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Av. La Mar

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“Sé desconfiado. Ya no sabemos a quién tenemos de vecinos, quiénes nos sacan conversación en el supermercado o quiénes son realmente nuestros clientes, etcétera. Mejor trata de no socializar por el momento con personas que no conoces, no sabemos cuáles son sus intenciones.”

Comunicado firmado por “padres y madres responsables que no echan la culpa a la policía” y entregado por la Gerencia de Seguridad Ciudadana con el apoyo de algunos vecinos de Miraflores.[1]

 

Mi primer acercamiento a la Av. La Mar ubicada en el sector Santa Cruz de Miraflores fue hace más de dos años cuando me mudé a este distrito, un año después de haberme mudado a este país y a esta ciudad. Este acercamiento fue como el de un vecino más de la zona, que desea conocer el entorno donde reside. En ese momento recuerdo haber notado claramente que esta avenida parecía estar atravesando cambios drásticos en los últimos años. Sus estructuras, edificaciones y actividades comerciales contrastaban de manera bastante clara a lo largo de toda la avenida.

Ahora me acerco con una visión que trata de entender un poco más los procesos de cambios que ha experimentado la zona y cómo esto ha sido y está siendo percibido por aquellos que hacen vida allí, ya sea porque viven, trabajan o frecuentan la Av. Mariscal La Mar y sus alrededores, ya que cabe acotar que la transformación se hace evidente en todo el sector del barrio Santa Cruz, sólo que yo he delimitado mi observación a esta conocida y transitada avenida.

A través de una cartografía inicial, traté de identificar con mayor precisión las diferentes actividades comerciales que se desarrollan en la avenida, así como también reconocer a sus habitantes. Una de las principales conclusiones a las cuales me aproximé en este primer recorrido fue observar claramente la actividad comercial que le dio forma y movimiento a esta calle y la que ahora se comienza a desarrollar a partir de hace un poco más de diez años.

Tenemos entonces una actividad comercial que solía definir la zona y que se concentra principalmente en talleres mecánicos, ferreterías, carpinterías, vidrierías y marqueterías, frente a otro tipo de actividad que se viene desarrollando bastante alejada de la anterior, que vendrían a hacer establecimientos comerciales que se enmarcan dentro del rubro de los restaurantes, cafés, tiendas de comida saludable, y a la par también se observa el incremento en la construcción de edificios de oficinas “boutique”, es decir, oficinas que se perfilan dentro de una alta categoría.

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En cuanto a las construcciones destinadas a la vivienda, predominan las quintas y solares que se enmarcan dentro del mismo período en que se desarrolló la actividad comercial predominada por talleres y ferreterías, es decir, cuando la zona comenzó a urbanizarse. Cabe acotar que en la cartografía principal que realicé de la avenida La Mar y a través de una revisión de la historia de la zona, pude encontrar que el sector Santa Cruz fue destinado para ser convertido en barrio obrero, y a partir de eso se define entonces la actividad comercial y vecinal desarrollada en el sector. Fue relevante encontrar a partir de ese primer mapeo realizado, que no se observan nuevas construcciones para vivienda, al menos en la avenida La Mar, por el contrario, se observaron algunos solares y quintas en venta o terrenos vacíos destinados a la construcción de nuevos edificios para oficinas.

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Estas primeras observaciones guiaron en gran medida el enfoque de un nuevo acercamiento más próximo a las personas que hacen vida en este lugar. Mi principal objetivo era generar un acercamiento a las personas que trabajan o poseen negocios propios en la avenida, ya sea de la anterior actividad comercial o la que actualmente se está desarrollando, y saber si vivían o no en la misma calle o zonas cercanas. También quería acercarme a las personas que transitaran por la calle y saber si vivían por ahí o simplemente frecuentaban la zona. El objetivo era tratar de comprender de qué manera las personas percibían la transformación de la avenida, si les ha afectado o no, si su forma de vida y prácticas diarias, comerciales y/o de convivencia, se han visto modificadas, si están o no a gusto con estos nuevos cambios y si estos eran percibidos como parte del “progreso y crecimiento” de la ciudad.

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Debo hacer notar que considero sólo haber logrado un primer acercamiento a un tema cuyas conclusiones pueden seguir analizándose y profundizarse mucho más. Se hace necesario exponer las condiciones bajo las cuales se ha realizado el estudio para poder entonces enmarcarlo de una mejor manera. La aproximación realizada se vio limitada en varios aspectos. En primer lugar este estudio se llevó a cabo con un tiempo limitado, pudiéndose realizar pocas horas continuas de trabajo de campo. Para el tipo de acercamiento que quería realizarse y número de personas al que estaba dirigido, considero de suma importancia el tiempo continuo y constante de aproximación al lugar, ya que al tratar de conversar con personas que trabajan en la zona, debía hacerse dentro de sus horarios de trabajo. Este acercamiento se hace complicado porque evidentemente se interrumpe la actividad laboral. Mi objetivo no era conversar sólo con una persona, si no como dije anteriormente, me interesaba, y consideraba muy importante, recoger diferentes impresiones a partir de distintas miradas. Evidentemente este objetivo requiere un mayor tiempo para recorrer la zona, familiarizarse con los habitantes e ir buscando un acercamiento que no genere incomodidad, por lo tanto estas limitaciones en las condiciones de tiempo para llevar a cabo la investigación deben ser tomadas en cuenta.

De igual forma, buscar acercamiento con las personas que transitan también es un trabajo que requiere tiempo porque no todos estarán dispuestos a hablar, principalmente porque, logré percibir, que existe una tendencia a desconfiar de las personas que buscan un acercamiento para iniciar una conversación, es por esto que se requiere un tiempo más prolongado para poder tener más posibilidades de interacción y lograr un número mayor de entrevistas.

Habiendo delimitado el marco en el que se desarrolló la investigación y definiendo que la misma significa un primer acercamiento a un tema que puede profundizarse mucho más para llegar a conclusiones más precisas, me parece pertinente observar el siguiente video realizado a partir de la compilación de algunas entrevistas para luego desarrollar algunos planteamientos y comprender mejor el análisis que se desarrollará. De igual forma la cartografía que realicé como primer acercamiento a la zona se hace necesario para entender de manera mucho más completa el estudio.

Cartografía – Av. La Mar

El video muestra una mirada que representa a modo general los mismos tipos de respuestas que también me pudieron ofrecer algunas personas que no quisieron ser grabadas. Como observamos en el video, y a partir de otras entrevistas realizadas, la mayoría de las personas observa de manera positiva los cambios que se han estado percibiendo en la zona, y a pesar de que algunos hacen notar ciertos aspectos no tan buenos, siguen pensando que de todas maneras la transformación es algo positivo y que responde a un proceso de avance y progreso que la ciudad está experimentando.

Se logró hacer entrevistas a diecisiete personas, once hombres y seis mujeres. De los hombres entrevistados, tres eran jóvenes entre veinte y treinta y cinco años, cuatro eran personas entre cuarenta y sesenta años y los cuatro restantes eran señores mayores de sesenta años. De las mujeres entrevistadas, una era una joven entre veinte y treinta años, dos eran mujeres entre cuarenta y sesenta años y tres eran señoras mayores de sesenta años. Todas las personas entrevistadas, hombres y mujeres, mayores de cuarenta años, hacen vida en la zona desde hace veinte o más años. Todos trabajan en la avenida y algunos también han vivido en la zona toda la vida. Sólo dos señoras entrevistadas, son vecinas de la zona pero no trabajan en la avenida. El caso de Marlene Polo y su padre, dueños de la Farmacia Polo en la cuadra once de La Mar, son personas que han vivido y trabajado en la avenida toda la vida, propietarios de su casa y negocio.

El testimonio de Marlene se hace relevante a la hora de analizar un poco más a fondo la situación. Su conversación fue muy extensa y amable y la información que ofreció, muy importante. Marlene, su padre y su abuelo han vivido toda la vida en la avenida La Mar. Como podemos apreciar en la entrevista, son propietarios del terreno donde viven y trabajan, por lo tanto los datos históricos y de la situación actual que nos brindó su entrevista. sirvieron de gran ayuda para el estudio, por lo tanto se hará referencia a esta entrevista contantemente.

Los jóvenes, hombres y mujeres, entrevistados trabajan en la avenida pero no viven en la zona y opinan que los cambios son positivos y están de acuerdo con que la zona se transforme porque eso significa que el sector mejora y por consiguiente la seguridad también. Uno de ellos opina que los nuevos restaurantes que han abierto atraen a personas de otros distritos y a turistas, a transitar por la zona, lo que ayuda a que la vigilancia mejore, aunque él considera que la seguridad debería ser igual en todas partes.

De acuerdo a los testimonios que observamos en el video, podemos notar como casi todos, sobre todo las personas mayores de cuarenta años que trabajan en la avenida y han vivido por la zona toda su vida, también piensan que los cambios son positivos porque la zona mejora, “sube de categoría” y la seguridad se incrementa. El tema de la seguridad relacionada directamente con la vigilancia en la zona, ya sea a través de cámaras o de mayor presencia de personal de Serenazgo, y cómo esto es definitivamente calificado como un aspecto totalmente positivo ante la transformación de la avenida, es un punto que llamó mi atención y que desarrollaré un poco más adelante con mayor detenimiento.

Todos los entrevistados explicaron que la actividad comercial predominante de la zona anteriormente era la de los talleres mecánicos, y que éstos han venido desapareciendo poco a poco. La razón principal del cierre de estos talleres se ha debido a la no renovación de la licencia, por parte de la Municipalidad de Miraflores, para continuar desarrollando ese tipo de actividad comercial. Cabe notar que los talleres que todavía funcionan en la avenida, están casi todos asociados a alguna aseguradora privada. Los vecinos aseguran que los terrenos donde antes funcionaban estos talleres han sido comprados a muy buen precio por inmobiliarias que pretenden, al parecer, construir edificios de oficinas.

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La nueva actividad comercial más predominante en la zona son definitivamente los restaurantes de alta gama, cafés y tiendas de comida saludable; además de los edificios de oficinas de lujo. Este tipo de actividad comercial atrae la presencia de vecinos de distintos distritos de la ciudad, pero específicamente, y en un mayor grado a personas de clases altas, pero también a integrantes de esta, ahora amplia y nueva, clase media peruana de la que hablaré con más detenimiento.

De igual forma, los entrevistados sí manifestaron incomodidad con el aumento de impuestos, debido a los cambios que ha sufrido la zona en cuanto a actividad comercial. La señora de la mercería “esta harta”, como ella misma expresa, de las nuevas construcciones y de que ahora sus clientes nunca tienen donde estacionar, sin embargo siente que a pesar de eso a su negocio le va bien y que el cambio en la zona es muy positivo pues antes eran “ignorados” y ahora, según ella, no. Marlene también comenta que antes esa zona estaba olvidada pero que ahora ya está siendo tomada en cuenta por la Municipalidad.

Otra impresión general es que poco a poco la zona se ha ido quedando sin vecinos. Al igual que los talleres mecánicos, muchas residencias, quintas y solares han sido vendidos porque han ofrecido muy buen precio por los terrenos que ocupan. La señora de la mercería y Marlene han manifestado haber recibido innumerables ofertas por su propiedad. De igual manera siguen observando de manera positiva los cambios.

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El testimonio de los maestros obreros que se reúnen en la esquina es interesante. Ellos han reinventado su actividad laboral reuniéndose en la esquina de la cuadra 6 de la avenida y esperar a que clientes residentes de Miraflores y San Isidro, que ahora frecuentan más seguido la zona de Santa Cruz, los busquen por algún trabajo de reparación que necesiten en sus casas. Marlene comenta que estos señores se han visto beneficiados, porque pueden cobrar buen dinero por su trabajo. En ese aspecto se ven beneficiados, pero igual se sienten un poco incomodos por el aumento de los impuestos y de hecho ya algunos han tenido que irse de la zona a vivir a otro lugar.

Para comprender de una manera más clara el impacto y la forma en cómo estos cambios en la avenida La Mar son aceptados positivamente por sus habitantes, responde a mi parecer a este crecimiento que se ha venido observando de la “nueva clase media”. En el texto de Ludwig Huber y Leonor Lamas, Deconstruyendo el rombo, se explica con detalle cómo, bajo un modelo capitalista y neoliberal, se están definiendo los procesos de cambio del país y los conceptos de “avance y progreso”, y este crecimiento de la nueva clase media es evidencia de ello. Según Huber y Lamas “…el aumento de los ingresos y de la calidad de vida (entendida como capacidad de consumo) de estos sectores (…) expresan –y ese es el aspecto que más nos interesa aquí- también un consenso sobre el impacto positivo que la expansión de la clase media tendría para la estabilidad social y política…”[2]

Este crecimiento de la nueva clase media en el Perú es percibido por la población como señal absoluta de progreso y avance. La distribución de las clases en el Perú era anteriormente visualizado a través de una pirámide, en donde evidentemente las clases altas se encuentran en la cúspide, en el medio la clase media y abajo, una mayor población de clases bajas. Huber y Lamas sienten que evidentemente esta clasificación de clases no sólo puede ser definida y delimitada a partir del aumento del poder adquisitivo, si no que muchos otros aspectos intervienen en la definición de grupos, separación y segregación. Poder definir clases o grupos sociales responde también a temas de raza y status. El crecimiento y redefinición de una nueva clase media en el Perú ha hecho que la anterior distribución en forma de pirámide pase a ser vista en forma de rombo. Huber y Lamas no están muy de acuerdo con esta visón, y si bien el crecimiento de la clase media se esta haciendo cada vez más evidente, es un crecimiento que responde a ese acceso y posibilidad de consumo que va permitiendo el sistema capitalista y modelo neoliberal, pero los demás factores que intervienen en la delimitación de las clases en el país continúan existiendo, por lo que la figura del rombo no parece ser más que una ilusión.

El poder acceder a bienes que antes eran casi exclusivos de las clases altas, genera la sensación de igualdad y difumina un poco las definiciones de separación y segregación.

“La clase media peruana que se distinguió del ´pueblo´ no tanto por sus ingresos si no por sus patrones de consumo, tratando de emular las clases altas y ´llevar a todo costo, un estilo de vida conforme a las pautas tradicionales de decencia´”[3]

Los factores de raza y status quedan enmascarados bajo la ilusión del poder adquisitivo, ya que los modelos políticos y económicos dominantes lo promueven y permiten. Es por esto que se observa, a pesar de algunos aspectos negativos, una aceptación de los nuevos cambios que experimenta la avenida La Mar y el barrio Santa Cruz en general. Esa transformación está permitiendo la supuesta visibilización de un sector que se encontraba, por decirlo de alguna manera, aislado y delimitado para ser compartido sólo por un grupo, conformado principalmente por la “clase obrera”. La transformación del sector hace que sus habitantes disfruten de la renovación y mejoramiento de pistas y veredas, mayor limpieza y mantenimiento de la zona, mejores planes de seguridad y la oportunidad de pertenecer y compartir la convivencia con otros grupos o clases.

“La situación de clase y la situación de estatus son elementos analíticos que se forjan en clases sociales concretos a través de los procesos demográficos de circulación, de movilidad y de interacción”[4]

Se hace evidente entonces cómo el acceso a servicios básicos que deben ser incluidos por igual en toda la ciudad, resultan ser privilegios de los sectores más pudientes, haciendo que todos los habitantes deseen acceder a ellos, pues de lo contrario seguirán siendo invisibilizados.

Es importante resaltar el tema de la visibilización e invisibilización como factor determinante para la percepción de inclusión y movilidad social. Tomar el ejemplo de Marlene y su padre, y de la señora dueña de la mercería es interesante, ya que expone claramente cómo, a pesar de poseer vivienda y negocios propios entran un poco en la definición de grupos “…que no son particularmente poderosos ni tampoco están del todo excluidos; que no explotan a nadie pero tampoco son explotados; que sin ser ricos tienen propiedades y están económicamente consolidados…”

Estos casos se hacen interesantes de observar, ya que al ser propietarios, han sido foco de propuestas para poder acceder a los terrenos que poseen. Ambos hacen notar, que a pesar de que se les está ofreciendo buen dinero por sus propiedades, se niegan por los momentos a la reubicación. Ellos manifiestan que el dinero que les den no les alcanzará para reubicarse en otro sector, pero ¿a qué otro sector se refieren o pudiesen querer reubicarse?. El poseer propiedades en una zona que está subiendo de “categoría” les da la posibilidad de ser visibilizados e incluidos en otra dinámica social, por lo tanto los aspectos negativos que les han afectado a partir de estos cambios, quedan por debajo de los “beneficios” que les traerá esta trasformación en cuanto a inclusión, visibilización y acceso a supuestos privilegios a los que antes no podían aspirar.

Otro punto que me parece muy interesante hacer notar e incluir dentro de todo este análisis en cuanto a definición de clase media, movilidad social e inclusión, es el tema de la seguridad y la vigilancia visto como “necesidad y privilegio”.

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Casi todas las personas entrevistadas hicieron notar con bastante agrado, que uno de los puntos positivos de esta transformación de la avenida y de la zona en general es el incremento de la seguridad y la posibilidad a acceder a planes y tecnologías que permiten una mayor vigilancia en el sector.

Parte de la conversación con Marlene, que no pude registrar en video, se desarrolló en torno a este tema de la seguridad. Marlene opina que es muy positiva la mayor presencia de personal de serenazgo en la zona, ya que anteriormente el barrio Santa Cruz era un lugar un poco peligroso pues era frecuente la presencia de pequeños distribuidores de drogas. La transformación de la zona les permitió a los habitantes poder acceder a la solicitud de nuevas formas de vigilancia. Marlene cuenta cómo ella y otro grupo de vecinos solicitó a la Municipalidad de Miraflores la instalación de cámaras en la avenida. La municipalidad accedió a la petición e invitó a los vecinos a la inauguración de un puesto de monitoreo de las cámaras instaladas. Al observar las imágenes que captaban estas cámaras, Marlene encontró sorpresivamente que una de las cámaras captaba toda la actividad que se desarrollaba en la sala de su propia casa. Marlene se sintió apenada y decidió regresarse a su casa pero su respuesta ante esto fue reemplazar sus cortinas por unas nuevas, acomodar la organización de su sala y moderar entonces su comportamiento en su propia casa.

Observamos entonces como las definiciones Foucaultianas sobre vigilancia y gubernamentalidad se hacen evidentes partir de estos testimonios. La idea y aceptación de ser observados y vigilados constantemente es el modo impuesto para sentirse seguros. El acceso a los planes de seguridad son aceptados de manera positiva porque son elementos que les permiten acceder a “privilegios” que sólo gozan ciertos grupos sociales. “Se promueve en el ciudadano una necesidad de esta paz, seguridad, donde él mismo reclama ser vigilado, lo que se traduce en inversión tecnológica, mayor impuestos.”[5] Los aspectos negativos de la transformación, como son el incremento en los impuestos, son aceptados porque se ven “justificados”.

Viktor Bensús, sociólogo de la Pontificia Universidad Católica, analizó un poco más de cerca el tema de la seguridad específicamente en la Municipalidad de Miraflores. En su documento Ideología de la Inseguridad y segregación en el espacio público en Lima Metropolitana: el caso de la gestión 2007 – 2010 en Miraflores, expone algunos puntos importantes a considerar sobre los planes de seguridad, a qué responde su implementación y cómo ha sido la asimilación y respuesta por parte de los vecinos.

Bensús expone un punto que considero importante citar en donde la gestión del 2007 al 2010 de la Municipalidad de Miraflores expone sus lineamientos en cuanto a implementación de nuevos planes de seguridad:

“…trabajamos sin descanso para recuperar un conjunto de valores ancestrales para beneficio de todos, sin exclusión de nadie. La seguridad ciudadana devino la primera plataforma para recuperar la tranquilidad y la imagen de una ciudad que había sufrido fuertes deterioros. Hemos ido impulsando los comercios de calidad y hemos rescatado también los estándares del segmento financiero (Municipalidad de Miraflores)”[6]

Se hace notar a partir de este estudio cómo se comenzó a impulsar poco a poco la recuperación y rescate del “antiguo espíritu miraflorino” en donde se exponía una distinción entre aquel vecino de antaño y “heroico” al que pareciera dársele una mayor atribución y sentido de pertenencia que al nuevo vecino del sector. Se comienza a promover la idea de que “«los legítimos propietarios de los parques, jardines, plazas, bulevares, acantilados y malecones, así como todos los espacios públicos de esta ciudad, son los vecinos de Miraflores»”[7]

A partir de estos planteamientos que de entrada exponen una distinción excluyente dentro del mismo distrito y entre sus propios vecinos, en donde algunos parecen ser mas miraflorinos que otros, podemos observar las bases de la gestión de la Municipalidad entre el 2007 al 2010, período importante dentro de lo que ha significado la transformación de la avenida La Mar y el barrio Santa Cruz. Bensús expone varios puntos importantes que vale la pena leer y analizar:

“…es muy probable que los flujos comerciales, turísticos y económicos, en general, sean los que permiten reflexionar sobre algún pasado que haya que mantener o recuperar”

“…la seguridad ciudadana hizo las veces de vía regia para conjugar el retorno a un ecléctico «Miraflores de antaño» y la promoción de la inversión modernizadora”

Se observa entonces cómo se ha comenzado un proceso de “recuperación” del distrito de Miraflores a través de un nuevo desplazamiento. El barrio Santa Cruz ya había sido definido en gestiones anteriores como un espacio en donde se encontraba la manera de delimitar a un sector que existía, pero con el que no se deseaba interactuar, y la “solución” fue establecer en el sector Santa Cruz un lugar donde se concentrarían estos grupos y clases sociales con el fin de mantenerlos sectorizados, controlados y desplazados en uno de los límites del distrito de Miraflores. Con el crecimiento y “modernización” de la ciudad, enmarcados en las nuevos procesos y definiciones de “progreso”, el distrito de Miraflores busca entonces replantear sus límites y “recuperar” un espacio del que se siente dueño, negando así que otros grupos son también dueños del espacio que reclaman.

El desplazamiento ya comienza a tomar forma. La transformación de la avenida La Mar se observa claramente explicada como parte de esta acción que pretende “recuperar” espacios por las clases más altas. A pesar de casos como el de Marlene, que expone claramente su respuesta negativa ante la posibilidad de vender su propiedad, no deja de asomar la incomodidad de “no pertenecer”. La ilusión de inclusión se hace un poco más evidente y se observa cómo en el fondo no existe realmente una visibilización de los habitantes de este sector. Se observa entonces cómo el poder adquisitivo y acceso a nuevos hábitos de consumo, no determinan la inclusión, pero sí poseen el gran poder de hacer imaginar que sí lo hacen. Observamos cómo otros factores que mencioné anteriormente, como la raza y el estatus, juegan un papel determinante dentro de la construcción y delimitación de las clases sociales.

Marlene, y otros vecinos como ella, pueden percibir aspectos positivos y negativos a partir de los cambios que ha sufrido su zona residencial y laboral. Sienten de manera positiva su posibilidad de inclusión y cómo el poseer una propiedad le permitirá ese acceso, “suerte” que no ha sido la misma para todos los habitantes de la zona que se han visto desplazados rápidamente por no ser propietarios, y que a partir de mecanismos regulatorios se han visto forzados a abandonar el sector donde vivían. Marlene parece tener el poder de no tener que irse de la avenida La Mar si no lo desea, pero no deja de hacerse visible el deseo de tal vez mudarse a otro sector “más tranquilo”, alejarse del ruido de las nuevas construcciones y del tráfico que se ha incrementado en los últimos años, y tal vez tener la posibilidad de “viajar a Europa” con su papá.

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[1] BENSÚS, Viktor: “Ideología de la Inseguridad y segregación en el espacio público en Lima Metropolitana: el caso de la gestión 2007 – 2010 en Miraflores”

[2] HUBER, Ludwig; LAMAS, Leonor: “Deconstruyendo el rombo. Consideraciones sobre la nueva clase media en el Perú”, Programa Institucional 2014-2016 – “El Perú de ingreso medio”

[3] Ibíd.

[4] Ibíd.

[5] BENSÚS, Viktor: “Ideología de la Inseguridad y segregación en el espacio público en Lima Metropolitana: el caso de la gestión 2007 – 2010 en Miraflores”

[6] Ibíd.

[7] Ibíd.

Bibliografía

  • BENSÚS, Viktor: “Ideología de la Inseguridad y segregación en el espacio público en Lima Metropolitana: el caso de la gestión 2007 – 2010 en Miraflores”
  • HUBER, Ludwig; LAMAS, Leonor: “Deconstruyendo el rombo. Consideraciones sobre la nueva clase media en el Perú”, Programa Institucional 2014-2016 – “El Perú de ingreso medio”
  • FOUCAULT, Michel: “The Eye of Power” en “Power/Knowledge: selected interviews and other writings, 1972-1977”
  • FOUCAULT, Michel: “La Gubernamentalidad”
  • UCELLI, et.al: “Solo Zapatillas de Marca”
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“To shoot a film is to organize an entire universe”

Ingmar Bergman

Complejos universos a partir de los cuales el cine encuentra y construye a cada momento su significado más amplio y completo.

Al igual que los universos que el cine construye, su definición es infinita. Obviamente podemos definir en pocas palabras lo que es el cine, y es necesario, pues siempre se necesita tener capacidad de síntesis, sobre todo al tratar de traducir un universo en una película.

Pero ese concepto amplio y lleno de mil enfoques y capítulos va adquiriendo forma en la medida que el espectador se deja envolver por el efecto del cine.

La experiencia cinematográfica es amplia. La aproximación al cine a través de este portal pretende ser de igual manera, múltiple en sus vías de aproximación. No pretende ser nueva, ni única. Pretende ser una forma más para todo aquel que busque, cómo yo, otra mirada y otro efecto.

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